¿Por qué una obra de Agustín Ibarrola

en Muñogalindo?

La intervención en la dehesa de Garoza, no responde a ningún encargo hecho al artista si no a su propia voluntad y deseo de intervenir el paisaje.

Agustín Ibarrola y su esposa Mari Luz llegan por primera vez a Garoza en el año 2005 invitados por Alfredo Melgar, quien, ante la tensa situación en el País Vasco y los continuos ataques que sufren el artista y su obra por su oposición al terrorismo de ETA les propone pasar largas temporadas en la tranquilidad de Muñogalindo.

Proceso de trabajo

Aunque la presencia del artista en Muñogalindo estuviera relacionada con la presión política que vivía en aquel momento en el País Vasco, fueron otros motivos muy distintos los que le llevaron a intervenir en el paisaje.

Ibarrola descubre el paisaje de dehesa y los granitos repartidos por la misma y se aproxima además a la historia de la zona, interesándose especialmente por los castros vetones localizados en el valle. Esta conjunción de elementos le inspira para iniciar un trabajo que se prolongaría hasta el año 2009 y que le llevaría a realizar más de 115 obras en las piedras de la dehesa.

De la Fundación Ibarrola al proyecto actual

De forma paralela a la creación de la obra artística, surge la idea de crear en este espacio una fundación que llevara su nombre, aunque este primer proyecto tuvo que ser abandonado por razones económicas.

En el año 2012 se da forma a un nuevo proyecto que pone en marcha la Fundación Asocio de Ávila, en colaboración con el Ayuntamiento de Muñogalindo. Es un proyecto que se hace posible gracias a la generosidad de Alfredo Melgar y Agustín Ibarrola que facilitan el acceso a la propiedad y a la obra de manera absolutamente altruista.